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desde 2013

Nuestra Historia

Aceptando la heterodoxia estética de sus componentes, y desde Andalucía, tuvo lugar el nacimiento de una nueva corriente crítica e intelectual, bajo la denominación de Humanismo solidario.

En una luminosa mañana de febrero tuvo lugar el encuentro de un grupo de escritores y críticos literarios llegados de lejanas latitudes (Almería, Huelva, Córdoba, Granada y Málaga) para ir cerrando aspectos trascendentales del proyecto que se venía gestando desde hace más de un año. Fue la reunión más importante que hasta ese momento mantuvo este grupo, ya que se trataba de solemnizar el nacimiento de una corriente crítica e intelectual de personas libres que, desde la heterodoxia estética, asumen el uso de la palabra como obligación social bajo los irrenunciables principios del compromiso y el comportamiento ético, sin estar sometidos a ideología, filosofía, política o religión alguna.

El Encuentro

El encuentro se celebró en el Parador de Golf de Torremolinos (Málaga) el sábado 2 de febrero de 2013. A este asistieron Manuel Gahete, Alberto Torés, Remedios Sánchez, Francisco Huelva, José Antonio Santano, José Sarria y Francisco Morales Lomas. Durante todo el día se fueron debatiendo y concretando algunos aspectos que habían sido elaborados a lo largo de los meses precedentes, tanto de 2012 como de 2013.

El encuentro sirvió para confirmar los textos iniciales de la corriente crítica (Manifiesto y Hoja de Ruta), así como solemnizar el nacimiento de la misma: HUMANISMO SOLIDARIO.

Humanismo Solidario

Corriente Crítica e Intelectual
de Personas Libres

Las condiciones contextuales en las que nos movemos concitan la crisis del ser humano contemporáneo, que no es solo crisis económica sino social, una crisis de modelos vivenciales que trae en algunos casos el auge de los fascismos y las convulsiones políticas y sociales. En esta coyuntura de crisis de valores, de expansión del individualismo más atroz y la cultura sin salida, la creación literaria, y el arte en general, están obligados a responder, si bien esta respuesta debe de plantearse no desde postulados metafísicos ni instrumentos de conocimiento, sino con actitudes concretas ante la realidad social e inmediata, planteando respuestas e interpretaciones en términos éticos, sociales e ideológicos.

Frente a esta situación se impone la necesidad de un replanteamiento esperanzado y firme del hecho literario y artístico creando los resortes de una nueva educación de la subjetividad, de una nueva educación sentimental que conlleve las condiciones más propicias para encontrar una voz teórica y legítima entre los signos exteriores de la modernidad y las señales inconfundibles de raigambre clásica.

Así, ante el inmovilismo que se ha venido vislumbrando durante los últimos años, en el ámbito de la creación y de la crítica, un grupo de creadores y críticos han decidido alzar su voz, hundiendo sus raíces en el neorromanticismo cívico, hasta alcanzar lo que llamaríamos la literatura de la condición humana, ajena a los resortes antiintelectualistas y centrada en la noción de la crisis del ser humano contemporáneo, que rechaza el artificio y la idea cultural anterior, y promueve una individualidad socializadora, una individualidad de lo humano que declina todo principio de actuación política o manipuladora, como necesidad de respuesta de la realidad que se viene materializando en el ámbito geográfico más cercano y global, desde la  última década. De ahí nace la necesidad de crear y desarrollar una corriente crítica y creadora que, bajo la denominación de Humanismo solidario, eclosiona como testimonio de resistencia alternativo ante la convicción de que las corrientes oficiales se abocan al agotamiento, tomando conciencia de la crisis social y proponiendo como centro al ser humano y que este se erija en afán de su pensamiento y creación. Lo que en términos poéticos significaría que la poesía no se inscriba en un mundo regido por reglas de orden metafísico, sino en un mundo regido por un sistema de valores materiales y humanos.

Humanismo solidario es una corriente crítica e intelectual de personas libres que, desde la heterodoxia estética, asumen el uso de la palabra como obligación social bajo los irrenunciables principios del compromiso y el comportamiento ético, sin estar sometidos a ideología, filosofía, política o religión alguna. Desde el libre discurrir del pensamiento de sus componentes nace la necesidad de rebelarse contra los sistemas y organizaciones que  oprimen y asfixian a la mayoría de la humanidad. Ajenos a toda ideología dominante, Humanismo solidario propugna el destierro del pensamiento único en cualquiera de sus manifestaciones, fundamentando sus principios rectores, y su obra individual y colectiva, sobre los términos morales que emanan de la idea irrenunciable de la fraternidad universal.

La conceptualización de esta corriente de pensamiento, literaria y artística, concreta sus propuestas tomando como base las raíces histórico-ideológicas de las que se nutre y bebe, consolidadas en estos pilares:

a)    El eje vertebral del pensamiento del Humanismo solidario es la necesidad de reivindicar la unidad profunda de la humanidad, en contra de la fragmentación (individualismo, autonomía, nacionalismo, aislamiento, etc.) y del dogmatismo (totalitarismo, intolerancia, fanatismo, etc.) imperante en la actualidad.

b)    No es que no exista una ideología determinada, es que por encima de las ideologías impera una idea central y definitiva: la idea de fraternidad.

c)    Humanismo solidario es una reivindicación del compromiso, al haberse producido una desalentadora huida y hasta renuencia de buena parte de los intelectuales sobre el deber del compromiso; compromiso con la palabra y con la vida (que debe de incluir, siempre, a los otros), que no significa militancia ni instrumentalización de índole alguna, sino vinculación y resistencia.

El creador y creadora han sido históricamente referentes sociales. Eclipsar este hecho supone fracturar el tejido vertebrador de las sociedades y problematizar el progreso. No olvidemos que todo creador/creadora, utilizando la forma de expresión que le ha sido conferida (científica, plástica o literaria), se compromete a valerse de la “palabra” para explicar el mundo. Desde Humanismo Solidario reivindicamos su compromiso con la sociedad y con la historia, que viene a ser compromiso con la palabra y con la vida, desde la resistencia y la vinculación, como actos de responsabilidad por la “otredad”, aceptando que ética y estética conforman la cara y la cruz de una misma moneda. El arte exige una irrecusable toma de conciencia que propone como afán de su creación y pensamiento el “ser persona”.

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Presentación de la Antología Poética “Humanismo Solidarios”

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